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domingo, 9 de marzo de 2014

Notas sueltas para marzo 2014

·         Cuando Telemundo decida producir una serie cómica sin las cursilerías sin sentido de Teresa Cristina en Marido en Alquiler ahí tienen a Kenya Hijuelos, la Lucy de Santa Diabla. Fue capaz de darle un toque de comicidad y alegría a una trama llena de tensión y angustia. Ahora, no vayan a crear una nueva sucursal de naconovelas. Más bien pónganse a buscar historias graciosas que aporten algo nuevo al repertorio. ¿Dónde están la Betty y el Pedro de esta década?

·         Camelia la Texana se ha ido más en técnica cinematográfica que en acción y desarrollo de la trama. La veo muy lenta. Las actuaciones no se pueden ni evaluar bien dentro de ese marco. Los exteriores y la escenografía son los verdaderos protagonistas. El 1974 y el momento histórico de la guerra de Vietnam le darán forma a la historia de Camelia más que otra cosa. Avancen con las cosas…¡ya!

·         Es una pena que La Viuda Negra se transmita por UniMás y no por Univisión. Podrían capitalizar con la actuación de Ana Serradilla, muchísimas caras conocidas de otras telenovelas de Caracol vistas en su mayoría por Telemundo y la inversión de Televisa, RTI y Caracol ubicándola en un horario después del noticiero de las once de la noche. ¿Cuántos desmadrugados no la veríamos y/o la grabaríamos? Alcanzaría más audiencia sin afectar la imagen de Univisión como una cadena de programación familiar. ¿Seamos sinceros  no le hacen más daño a esa imagen familiar algunos segmentos de Sábado Gigante y El Gordo y La Flaca que bastante subiditos de tono y vulgarcitos son en horarios tempranos?

·         Por ahí viene el nuevo serial del Señor de los Cielos encabezado nuevamente por Rafael Amaya. Parece que van a desenterrar a Fernanda Castillo (Mónica). Se unirá a la compañía actoral Marlene Favela. ¿Qué podrá añadir versus Sara Corrales (Matilde), Carmen Villalobos (Leonor) y Ximena Herrera (Ximena)? A quien ya quiero ver dentro de todo es a Raúl Méndez (Chacorta) y cómo reacciona con la “resurrección” de su hermano. Y no nos olvidemos del Turco caracterizado por Arturo Barba.

·         Últimamente se le ha dado mucha relevancia al tráfico humano en las telenovelas de Telemundo. Se vio de forma brusca, burda y a grandes rasgos en Santa Diabla y brevemente, pero con todos sus horrores en la nueva novela En Otra Piel. Creo que por ser telenovelas producidas en los Estados Unidos bajo el sello de NBC Universal, no van más allá de cierto punto. Los que sí se atreven y van con todas son los productores de Caracol con la nueva telenovela que se emite en las mañanas, irónicamente en Telemundo, La Promesa. Se cubre el tema de principio a fin y de forma bastante escalofriante. Es una pena que no se emita en un horario estelar. Es merecedora de un espacio las diez de la noche. El realismo recrudecido parte de la necesidad de espacios seguros para las mujeres jóvenes en nuestra América. Los exteriores, temas, valores de producción y actuaciones convalidan la desgracia de las jovencitas y sus familias y confirman la maldad de sus captores. Hasta ahora la única cara conocida para mí es Cristian Tappan. No esperaba verlo ahí. Su desesperanza como el teniente alcohólico Roberto Aristizabal es convincente y rompe almas. No se la pierdan.

·         Los romances entre personas de edades dispares llueven en las novelas en estos días.  Ya cansa. Se sabe que hay hombres que son felices con mujeres más jóvenes y viceversa. Esos romances se han vuelto el equivalente del amor entre distintas clases sociales que impulsa las telenovelas clásicas. Búsquense otra manzana de la discordia u algún enredo para hacerlo más interesante porque se está volviendo cansón por demás y restándole a las tramas principales.

·         No pensé que María Elisa Camargo tuviese la madera actoral para cargar el protagónico de una telenovela como En Otra Piel. En una ocasión anterior la había visto en un papel de villanita malcriada. Cualquier actriz mediocre pudo haber hecho ese rol sin esfuerzo, me dejé llevar por eso. Esta reimaginación de El Cuerpo del Deseo le ha dado la oportunidad de mostrar una gran variedad de emociones. Ahora, debe tener cuidado y cortar la nota melodramática a tiempo cuando está en añoranza o amnésica porque ahí tiende a la exageración, pero por lo demás se lo pierde Televisa. Vanessa Villela como la malvada Elena está  evolucionando muchísimo de su papel en Una Maid en Manhattan. Se le ve más perversa y explotando todos su atributos físicos, emotivos, mentales y hasta la moda a su total favor. Excelente contrafigura.

·         El talento de Christian Bach se está perdiendo en La Impostora. Estoy harta de verla como la villana que dirige toda clase de atentados desde una oficina. Y no se olviden de las visitas hospitalarias que hace para terminar de asesinar a sus enemigos. Tiene que haber otro tipo de papel para ella que vaya más allá de cambiarle la peluca, el hijo y la empresa que lidera. Digo, a lo mejor a ella le encantan estos papeles refritos estilo Antonia Guerra en La Patrona y ahí se queda. Tiene más que ofrecer que insultos a gritos chillones a unos compinches mediocres y órdenes de asesinato mal concebidos


·         Es una genuina alegría ver a Alba Raquel Barros aparecer como Doña Lupe la dueña de la pensión donde se hospedan Mayte, Adriana/Mónica y Vale en En Otra Piel. Fue una genuina para-tráfico en Puerto Rico en los 1970-1980. Se le conoce como bailarina, comediante, actriz de novelas, cine, teatro y animadora. Su carisma, belleza, picardía y sentido del humor se han mantenido con el paso de los años. Está más frondosita que antes, como diría el autor puertorriqueño Don Abelardo Díaz Alfaro, pero eso no le resta en nada para actuar. Hacen falta mujeres que de su talla en nuestras pantallas, que en la vida real son más que las bien delgadas que vemos a diario en las telenovelas. La mujer ideal va más allá de eso. Es la que con el paso del tiempo permanece fiel a quien de verdad es sin flaquear y ojalá muchas de las que hoy son estrellas puedan ser una Alba Raquel el día de mañana.  

domingo, 23 de febrero de 2014

¿Hay Señor o No? Porque la Señorita aún no se ha elegido.

Las cofradías defienden todo lo moral y sacrosanto que representan las imágenes de los Santos Católicos, sus ceremonias y peregrinaciones. Los devotos se encargan de preparar todo para los días de las conmemoraciones especiales. Son un ejército de la fe que hace sus votos laicos en defensa de la bondad, humildad, paz y la fe Cristiana. Con una jerarquía basada en la disciplina y obediencia, según sus miembros van probando su valía van ascendiendo y mejorando su posición dentro de la organización. No van a ganar nada material, pero sí en lo espiritual y lo personal aunque el ego no debe ser primordial. Agradar a Dios y subir de posición para guiar a otros, debe ser el objetivo principal.

Hay organizaciones que operan justo al inverso de la cofradía. Las vemos todos los días en nuestras telenovelas. Y estas historias están dos puestas y dos puestas con la partida de La Reina del Sur y El Patrón del Mal, que terminaron su segunda retransmisión la semana pasada. Ahora nos llegarán Camelia: La Texana y La Viuda Negra. Antes de fin de año llega la segunda temporada del Señor de los Cielos. Todas estas historias basadas en hechos verídicos vienen repletas de cofradías donde los miembros al probar su valía traicionan los más altos valores del ser humano. Las virtudes y los valores pasan desapercibidos y lo único que vale es lo que se puede ver y contar. En otras palabras, el dinero es lo que más vale, más que la vida misma. Todo se vale siempre y cuando la mercancía llegue a su destino y el dinero intercambie manos. El que se meta en el camino lo sacan a como dé lugar, vivo o muerto. La ley del silencio es la única ley que se respeta porque para al menos mantenerse, si es que uno no puede ascender, en las filas del narcotráfico hay que saber callar. Aprender a seguir instrucciones, llevarlas a cabo, ver el horror, y seguir por ahí calladito es la obligación del empleado. Véase uno más bonito calladito o no. Quizás las cofradías tengan sus ritos secretos, pero vemos que por lo general sus frutos son positivos. Los frutos de todo el hermetismo de los narcos es un saldo estrictamente negativo.

Sin embargo, los ratings se disparan. Nos encanta ver el mal y como el bien se impone. Lo cierto es que el éxito de las narco novelas estriba no solo en la temática actual y los exteriores lujosos, sino en que los actores tienen que ser convincentes en sus interpretaciones. No están caracterizando personajes comunes y corrientes, sino leyendas contemporáneas. Tienen que clonar el más mínimo detalle de la personalidad de la figura que están llevando a la pantalla chica. No pueden fallar porque el margen interpretativo está en la realidad que ha transcurrido fuera del libreto. El libreto aquí es un producto accidental de la estela de crimen y violencia que deja el narcotráfico a su paso. Los videos, periódicos, revistas y grabaciones de la época ayudan a recrear el ambiente sin mucho que hacer.
No nos engañemos, hay sus mediocres dentro del subgénero de las narconovelas. Quizás en menor grado que en las novelas tradicionales porque aquí la belleza no es requisito. A lo mejor por eso hay más maestros. Nos viene a la mente Andrés Parra como Pablo Emilio Escobar Gaviria y el elencazo que compartió la trama en El Patrón del Mal. Tan es así, que lo usaron a él como punto de partida para El Señor de los Cielos y empatar a Sinaloa con Cali a través de Medellín. De ahí salió el tremendo de Robinson Díaz robándose la novela con su personaje del Cabo.  Esos son personajes imborrables en la psiquis del público y esperemos no los encasillen para que sigan aportando al género con iguales bríos y probando que el más bello actor no siempre es el  mejor.

En esa rama hay un posible Señor de las Narconovelas. Le quedan bien los papeles tanto de bueno como de malo. Su experiencia en el cine tanto en español como en inglés le da caché a su trasfondo, pero sin eso también sería igual de excelente en sus ejecutorias. Hablamos de Dagoberto Gama. Interpretó al Pote Galvez en La Reina del Sur, el sicario noble que pasa se pasa de bando y el más mal padre y mal marido de todos los narcos mexicanos en La Ruta Blanca, Homero Paz. En ambas novelas pagó por sus crímenes por más que arreglara su vida. Ahora viene más malo que nunca en Camelia: La Texana como Don Antonio Treviño a traficar heroína. Ascendió de sicario a traficante de coca y ahora a traficante de la pero droga ilícita. Con ese ascenso llega una narconovela de sesenta capítulos filmada totalmente con técnicas de cine digital.

Y no nos olvidemos de Camelia, esta vez Sara Maldonado se hace narcotraficante luego de interpretar a una agente de la DEA en La Reina del Sur. Veremos a ver como se desempeña en su rol de villana accidental. Las comparaciones con Kate del Castillo en La Reina del Sur y quizás con Ana Serradilla en la Vuida Negra no se harán esperar. Ojalá no se tuviera que comparar su labor con la de otras mujeres dentro del género. No sigamos creando tanto odio y rivalidades entre las mujeres y menos el innecesario. Más bien lo ideal sería si se pensara en ver las ejecutorias pasadas de Sara Maldonado y nada más.  


Y dicho todo esto, ¿no les dan ganas de que el inolvidable Cristian Tappan mejor conocido por Gonzalo Gaviria en El Patrón del Mal y Willie Rangel en La Reina del Sur aparezca en esta narconovela para que se dispute el título de Señor de las Narconovelas de tú a tú con Dagoberto Gama? ¿O tendremos que esperar a un enfrentamiento futuro? Sólo así podremos encontrar al Indiscutible Señor de las Narcovelas. De igual forma aún no se ha seleccionado a la portadora del cetro Señorita Narconovela. El jurado aún anda suelto y mientras no se ponga odioso o mande a hacer una vuelta, aquí estaremos pendientes a la decisión.