lunes, 17 de marzo de 2014

Entre Celebración y Luto: 60 Años de Televisión en PR

A las 5:00 p.m. el 28 de marzo del 2014 la televisión puertorriqueña se vestirá de gala al celebrar sus 60 años. Telemundo (Canal 2) hizo su primera transmisión con el noticiero con Evelio Otero, seguido a las 6:00 p.m. drama “El Caso de la Mujer Asesinadita” estelarizado por Mapi Cortés otrora estrella del cine mexicano. En abril WAPA (Canal 4) celebrará sus 60 años. Así que la celebración se extenderá por un tiempo más. A la misma vez la televisión boricua se debería vestir de luto. ¿Por qué no todo debe ser fiesta en este sexagenio? Debemos estar de luto sí que sí. Hemos perdido una generación actoral completa. Y si dijera que están en Miami o Hollywood o Colombia o Venezuela o dondequiera que se produzcan novelas, la cosa no estaría tan triste. La cosa es que no los tenemos en ningún lado porque no los desarrollamos aquí. Hace más de veinte años no se produce una sola telenovela en la isla. La última fue “Al Son del Amor” con Luis Enrique en 1995. No fue “Señora Tentación” con Lucía Méndez como muchos creen. Ambas fueron coproducciones con productoras extranjeras apoyadas por el Canal 4 y el Canal 2 (Telemundo), respectivamente. Después de eso varios productores locales como Vicente Castro han puesto en escena muchos unitarios de 2 horas varias veces al año, pero no han sido talleres fijos. Se les agradece la ardua gestión sin el apoyo de una televisora y auspiciadores fijos. Son verdaderos forjadores de las historias en las creen. Si no creyesen en ellas, no se tirarían a producirlas y darle oportunidad a sus compañeros con y sin trayectorias.  Lamentablemente las producciones que tomaron auge en esa época fueron programas de variedades de corte picante. Las jóvenes que se forjaron fueron modelos de atuendos sexy.

El principal de estos programas fue “No Te Duermas”. Creado por Marga Pabón y Gabriel Suau para el Super 7, canal que en ese momento era el hogar de muchos productores con ideas un tanto risqué y presupuestos no muy elevados. El programa despuntó con los pasos de comedia del Gangster y las modelos sensuales. Eventualmente pasaron a Telemundo donde crecieron en fama Maripily, Taína, Glerys, Mara y Karen. Maripily ha trascendido hasta “Mira Quién Baila” e innumerables alfombras rojas en Miami. Taína es hoy en día una excelente oradora y presentadora cristiana. Mara y Karen son abogadas y Glerys panelista y animadora de programas de noticias light. Las chicas probaron ser algo más que ganchillos curvilíneos para bikinis. Varias de ellas son madres y esposas, también. Dejaron eso atrás y esperamos que sean recordadas por sus ejecutorias presentes también.

Por el Canal 4, se destacó como bailarina en un horario más familiar y con comedia más sana Roselyn Sánchez en El Show de Raymond Arrieta. Roselyn es hoy en día una de las estrellas boricuas más grandes de la televisión norteamericana como actriz y productora. Su serie “Devious Maids” ha sido un éxito dentro de la reinvención del Lifetime Network y ha consolidado la posición de Roselyn en Hollywood.
Ahora bien, en nuestro mercado latino vemos una disparidad de edades en el talento boricua. Hay artistas en el escalafón de primer actor/actriz dónde encontramos a Gilda Haddock, Alba Raquel Barros y Daniel Lugo por ejemplo. Están los protagonistas como Carlos Ponce, Ángel Viera y Julián Gil (adoptado nuestro desde Argentina) y los de contrafigura Cynthia Olavarría, Shalim Ortiz,  y Zuleyka Rivera.  También tenemos a otras estrellas de reparto destacados como Pedro Telémaco y Jeimy Osorio.  Retiradas del ambiente novelero, pero aún en el ambiente están Adamari López, Giselle Blondet y Carla Monroig. Su talento es de extrañar en las novelas. Mientras tanto se aúpan otras figuras como Viviana Ortiz en la Academia de Capacitación de Televisa.

No hay treintones y treintonas ahí. O pasan de cuarenta y no llegan a treinta en ese grupo de los ejemplos mencionados. Eso se lo debemos al fenómeno mediático de los medianos noventa al promulgarse la ley de incentivos financieros fílmicos en la Florida. Las producciones se abarataron allá. Con el tiempo eso trajo la llegada de Univisión a Puerto Rico al comprar Tele Once y el Super 7 y la absorción de Telemundo a Telemundo USA.  Ahora, Telemundo grabó varios episodios de “Decisiones” en la isla. Una lástima que no fuesen más y que no igualaran los incentivos contributivos de la Florida. Un poco más tarde, el canal 4 también pasó a manos extranjeras y con eso se perdió el hogar de los unitarios producidos en Puerto Rico. El Canal 6, la televisora pública de PR, no hizo nada por poner talleres actorales a funcionar. Se crearon programas de variedades musicales y de entrevistas, pero nada por adaptar obras de teatro y literarias a la televisión. Muchos estudiantes de arte dramático a nivel de escuela superior y universitario pudieron haber debutado en estas producciones. Los fondos para preservar nuestra cultura pudieron haber preservado nuestra clase artística para la isla y para el mundo. No fue así. Por eso debemos estar de luto.
Agraciadamente, Dios no permite la muerte del arte. Los certámenes de belleza como Miss Puerto Rico/Miss Universo son los que han mantenido los sueños de las jóvenes que quieren ser actrices vivos. Pregúnteles a Cynthia Olavarría y  Zuleyka Rivera. Al firmar con Telemundo en Miami llegaron al próximo nivel, aunque Zuleyka ya esté en el grupo de Univisión juzgando a las futuras bellezas latinas. Dicho sea de paso, a Viviana Ortiz Nuestra Belleza Latina le dio el último empujoncito hacia Televisa luego del Miss Puerto Rico. Y Roselyn Sánchez no solo fue Miss Puerto Rico Petite, ostentó varios títulos de la belleza petite a nivel mundial.  Así que tenemos harta prueba del poder de los concursos como propulsor de actrices de buena cepa.


Ahora, con los varones no hemos sido tan afortunados. No hay un motor como los certámenes. Hay que buscar la forma de impulsar nuevos galanes. Los que tenemos hoy en día preceden la transformación de la tele en Borinquen. Pensemos a ver que hacemos que estamos cortos de galanes de todas las nacionalidades en las novelas. Reciclan los mismos. ¿Y qué sería mejor que una cara fresca boricua como galán? Eso le quitaría el luto a cualquiera. 

domingo, 9 de marzo de 2014

Notas sueltas para marzo 2014

·         Cuando Telemundo decida producir una serie cómica sin las cursilerías sin sentido de Teresa Cristina en Marido en Alquiler ahí tienen a Kenya Hijuelos, la Lucy de Santa Diabla. Fue capaz de darle un toque de comicidad y alegría a una trama llena de tensión y angustia. Ahora, no vayan a crear una nueva sucursal de naconovelas. Más bien pónganse a buscar historias graciosas que aporten algo nuevo al repertorio. ¿Dónde están la Betty y el Pedro de esta década?

·         Camelia la Texana se ha ido más en técnica cinematográfica que en acción y desarrollo de la trama. La veo muy lenta. Las actuaciones no se pueden ni evaluar bien dentro de ese marco. Los exteriores y la escenografía son los verdaderos protagonistas. El 1974 y el momento histórico de la guerra de Vietnam le darán forma a la historia de Camelia más que otra cosa. Avancen con las cosas…¡ya!

·         Es una pena que La Viuda Negra se transmita por UniMás y no por Univisión. Podrían capitalizar con la actuación de Ana Serradilla, muchísimas caras conocidas de otras telenovelas de Caracol vistas en su mayoría por Telemundo y la inversión de Televisa, RTI y Caracol ubicándola en un horario después del noticiero de las once de la noche. ¿Cuántos desmadrugados no la veríamos y/o la grabaríamos? Alcanzaría más audiencia sin afectar la imagen de Univisión como una cadena de programación familiar. ¿Seamos sinceros  no le hacen más daño a esa imagen familiar algunos segmentos de Sábado Gigante y El Gordo y La Flaca que bastante subiditos de tono y vulgarcitos son en horarios tempranos?

·         Por ahí viene el nuevo serial del Señor de los Cielos encabezado nuevamente por Rafael Amaya. Parece que van a desenterrar a Fernanda Castillo (Mónica). Se unirá a la compañía actoral Marlene Favela. ¿Qué podrá añadir versus Sara Corrales (Matilde), Carmen Villalobos (Leonor) y Ximena Herrera (Ximena)? A quien ya quiero ver dentro de todo es a Raúl Méndez (Chacorta) y cómo reacciona con la “resurrección” de su hermano. Y no nos olvidemos del Turco caracterizado por Arturo Barba.

·         Últimamente se le ha dado mucha relevancia al tráfico humano en las telenovelas de Telemundo. Se vio de forma brusca, burda y a grandes rasgos en Santa Diabla y brevemente, pero con todos sus horrores en la nueva novela En Otra Piel. Creo que por ser telenovelas producidas en los Estados Unidos bajo el sello de NBC Universal, no van más allá de cierto punto. Los que sí se atreven y van con todas son los productores de Caracol con la nueva telenovela que se emite en las mañanas, irónicamente en Telemundo, La Promesa. Se cubre el tema de principio a fin y de forma bastante escalofriante. Es una pena que no se emita en un horario estelar. Es merecedora de un espacio las diez de la noche. El realismo recrudecido parte de la necesidad de espacios seguros para las mujeres jóvenes en nuestra América. Los exteriores, temas, valores de producción y actuaciones convalidan la desgracia de las jovencitas y sus familias y confirman la maldad de sus captores. Hasta ahora la única cara conocida para mí es Cristian Tappan. No esperaba verlo ahí. Su desesperanza como el teniente alcohólico Roberto Aristizabal es convincente y rompe almas. No se la pierdan.

·         Los romances entre personas de edades dispares llueven en las novelas en estos días.  Ya cansa. Se sabe que hay hombres que son felices con mujeres más jóvenes y viceversa. Esos romances se han vuelto el equivalente del amor entre distintas clases sociales que impulsa las telenovelas clásicas. Búsquense otra manzana de la discordia u algún enredo para hacerlo más interesante porque se está volviendo cansón por demás y restándole a las tramas principales.

·         No pensé que María Elisa Camargo tuviese la madera actoral para cargar el protagónico de una telenovela como En Otra Piel. En una ocasión anterior la había visto en un papel de villanita malcriada. Cualquier actriz mediocre pudo haber hecho ese rol sin esfuerzo, me dejé llevar por eso. Esta reimaginación de El Cuerpo del Deseo le ha dado la oportunidad de mostrar una gran variedad de emociones. Ahora, debe tener cuidado y cortar la nota melodramática a tiempo cuando está en añoranza o amnésica porque ahí tiende a la exageración, pero por lo demás se lo pierde Televisa. Vanessa Villela como la malvada Elena está  evolucionando muchísimo de su papel en Una Maid en Manhattan. Se le ve más perversa y explotando todos su atributos físicos, emotivos, mentales y hasta la moda a su total favor. Excelente contrafigura.

·         El talento de Christian Bach se está perdiendo en La Impostora. Estoy harta de verla como la villana que dirige toda clase de atentados desde una oficina. Y no se olviden de las visitas hospitalarias que hace para terminar de asesinar a sus enemigos. Tiene que haber otro tipo de papel para ella que vaya más allá de cambiarle la peluca, el hijo y la empresa que lidera. Digo, a lo mejor a ella le encantan estos papeles refritos estilo Antonia Guerra en La Patrona y ahí se queda. Tiene más que ofrecer que insultos a gritos chillones a unos compinches mediocres y órdenes de asesinato mal concebidos


·         Es una genuina alegría ver a Alba Raquel Barros aparecer como Doña Lupe la dueña de la pensión donde se hospedan Mayte, Adriana/Mónica y Vale en En Otra Piel. Fue una genuina para-tráfico en Puerto Rico en los 1970-1980. Se le conoce como bailarina, comediante, actriz de novelas, cine, teatro y animadora. Su carisma, belleza, picardía y sentido del humor se han mantenido con el paso de los años. Está más frondosita que antes, como diría el autor puertorriqueño Don Abelardo Díaz Alfaro, pero eso no le resta en nada para actuar. Hacen falta mujeres que de su talla en nuestras pantallas, que en la vida real son más que las bien delgadas que vemos a diario en las telenovelas. La mujer ideal va más allá de eso. Es la que con el paso del tiempo permanece fiel a quien de verdad es sin flaquear y ojalá muchas de las que hoy son estrellas puedan ser una Alba Raquel el día de mañana.  

lunes, 3 de marzo de 2014

Lo que nos deja Santa Diabla

Lo que nos dejó Santa Diabla, aparte de atónitos por la muerte de Humberto, es una novela poco común con elementos de thriller romántico con fines de venganza donde las alianzas, situaciones confusas y traiciones no se hicieron esperar. Algunos televidentes encontraron que era muy violenta y llena de resurrecciones inverosímiles. Y no se olviden de que capitalizó con el estigma de las enfermedades mentales y las manipulaciones del sistema de salud mental.   Sin embargo, la novela no carece de méritos.  Y no lo digo por los altos ratings que se mantenían casi siempre sobre el millón de espectadores por noche. A veces la gente puede sintonizar pura porquería en masas. Sin embargo, Santa Diabla tiene los elementos para superar sus cualidades negativas.

Empecemos con el elenco encabezado por Gaby Espino, Carlos Ponce, Aarón Díaz y Ximena Duque. Como el último proyecto de Gaby Espino con Telemundo tenía altas expectativas sobre sus hombros y las sobre pasó en el plano actoral. Tan es así que será recordada por haber sido Santa Martínez más que por cualquier otro rol. Por otro lado, el regreso de Carlos Ponce a Telemundo como el villano Humberto Cano  y la llegada de Aarón Díaz como el hermano inocente, Santiago Cano, se consolidó con el tema que interpretaron a dúo para la telenovela. Sus voces y sex appeal se mezclaron al escribir juntos la canción y declarársele a Santa Martínez.  Y Ximena Duque como la “Preciosa” de Inés Robledo no pudo haber caído en mejor nido de iniquidad. Como la mala, descocada y obsesionada de la novela no tenía nombre. Los papeles de buena que hizo por tantos años le pagaron con creces y la prepararon para ser la mala con fachada vulnerable y corazón gris.

En Santa Diabla no faltaron primeras actrices. Tuvo las mejores. No extrañamos a Felicia Mercado. Nos alegramos de tener a Zully Montero. Ella se merecía algo mejor que andar diciendo, “Gracias, MedEnvíos.” Como la racista de Hortensia Santana le impartió fortaleza a la sub-trama de su hijo Arturo con su novia Mara, una joven negra que es una emprendedora empresaria. Sin ella esa historia no hubiese sido tan viable y no es que Eduardo Orozco y Jeimy Osorio no sean buenos actores, es que la dimensión de odio tenía que ser a otro nivel para empujarlos a verse a escondidas y a llevar a cabo el plan descabellado de Arturo casarse con Lissette para despistar a su madre. ¿Y qué me dicen de Lissette? La interpretación de Lis Vega como la ambiciosísima y calculadora tipa era necesaria para darle mayor valía al amor prohibido de Arturo y Mara, restándole cualquier justificación al racismo de Hortensia. Con el apoyo de Gledys Ibarra y Pedro Telémaco como Elisa, la madre y Lázaro, el ex-novio de Mara, vemos que el racismo se batalla a nivel multi-generacional y con la familia. Sin ellos no somos nada. Ambos actores pusieron la justa medida de pasión y ecuanimidad para hacer creíbles sus personajes sin hacerlos seres sufridos ni endurecidos, sino seres racionales y amables, pero luchadores.
En el plano diametralmente opuesto tenemos a Gilda Haddock como la matriarca de los Cano, Francisca. Ilógica, histérica, calculadora, fría, vana, fatua y superficial cría a sus hijos dentro de un matrimonio con Gaspar, pero a la vez siendo amante todo la vida del socio de éste, Vicente Robledo. Niega una hija por deforme, pasa un hijo del chillo por legítimo y así por el estilo. Es el ancla perfecta para la putrefacción moral y psicológica de los Cano. Su actuación fue muy acertada con los ademanes y postura de dama de sociedad fría y vacía. Esta era una dimensión de Gilda que no conocíamos. Y bienvenida sea al repertorio
El resto del elenco estaba bien acoplado y no hubo errores en la selección de actores y actrices a la hora de asignar papeles. Brillaron María Raquenel como Tránsito Carvajal, Frances Ondiviela como Victoria Coletti y Virna Flores como Paula Delgado. Lincoln Palomeque me ha gustado más en otros papeles. Willie Delgado lo limitó mucho una vez le cortaron las cadenas. Lo de Don Juan Picaflor se tornó cansón. Ezequiel Montalt hizo bien el papel de playboy indolente. Pero, en el renglón de los actores secundarios el Diablo-Diablo fue Roberto Mateos como Patricio Vidal. Jamás pudiese creerle un papel de bueno a este señor después de esta novela. Makita Soler y Wanda D’Isidoro eran el par perfecto de hermanas corrompidas por una mala madre al interpretar, respectivamente, a Alicia y Bárbara Cano.

El éxito del elenco se debe no sólo al trabajo de los actores, sino al  grupo de directores, entre ellos el actor Miguel Varoni. Ya era hora que el talento de Varoni fuese puesto detrás de las cámaras. Como actor polifacético que se adapta de buenazo a villano y de seriote a comicazo, sabe manejar una escena y que pedirle a los actores en el entorno. De ahí parte el acople del elenco proveniente de tantos países y talleres actorales. Todo funcionó al grado que tanta inverosimilitud no nos dejó incrédulos.

En cuanto a los temas de la novela que van más allá del clasismo, el racismo y la venganza, pensemos que la fe católica es un tema central. El Padre Milton está siempre disponible para escuchar confesiones y servir de consuelo, albacea o consejero. También su parroquia se convirtió en un lugar donde se dieron muchos escándalos a raíz de bodas, funerales, confesiones y hasta asesinatos. Ojalá y no se usara la iglesia con fines negativos. ¿Dios qué diría?

También me pregunto qué diría de tanta duplicidad que se dio en esta novela. Santa fingió ser Amanda para vengar a Willy, su difunto marido. Willy en realidad no estaba muerto. Mientras tanto Humberto se hacía el engañado con Santa. Y Vicente Robledo engañaba a todos con la muerte de Willy. Todos esos telones cayeron. Al igual que el telón de Santiago haciéndose el bueno cuando era un perfecto psicópata y a Humberto se le hizo tarde para rectificar sus malas obras. Nada era lo que parecía. Ni siquiera la despedida de Gaby Espino de Telemundo. Se queda para tres telenovelas más. ¡Enhorabuena! Y los televidentes están de plácemes con su nuevo contrato. Ambos han salido ganando con Santa Diabla.

El único que es lo que parece es el escritor principal, José Ignacio Valenzuela, mejor conocido por El Chascas. Se dedica a trazar trayectorias de personajes que van de una transformación absurda a otra en un mundo que solo es posible dentro de la imaginación telenovelera porque en el nuestro ya estaría todo al desnudo, al descubierto y al derecho.Y todo eso sin pedir perdón. 



domingo, 23 de febrero de 2014

¿Hay Señor o No? Porque la Señorita aún no se ha elegido.

Las cofradías defienden todo lo moral y sacrosanto que representan las imágenes de los Santos Católicos, sus ceremonias y peregrinaciones. Los devotos se encargan de preparar todo para los días de las conmemoraciones especiales. Son un ejército de la fe que hace sus votos laicos en defensa de la bondad, humildad, paz y la fe Cristiana. Con una jerarquía basada en la disciplina y obediencia, según sus miembros van probando su valía van ascendiendo y mejorando su posición dentro de la organización. No van a ganar nada material, pero sí en lo espiritual y lo personal aunque el ego no debe ser primordial. Agradar a Dios y subir de posición para guiar a otros, debe ser el objetivo principal.

Hay organizaciones que operan justo al inverso de la cofradía. Las vemos todos los días en nuestras telenovelas. Y estas historias están dos puestas y dos puestas con la partida de La Reina del Sur y El Patrón del Mal, que terminaron su segunda retransmisión la semana pasada. Ahora nos llegarán Camelia: La Texana y La Viuda Negra. Antes de fin de año llega la segunda temporada del Señor de los Cielos. Todas estas historias basadas en hechos verídicos vienen repletas de cofradías donde los miembros al probar su valía traicionan los más altos valores del ser humano. Las virtudes y los valores pasan desapercibidos y lo único que vale es lo que se puede ver y contar. En otras palabras, el dinero es lo que más vale, más que la vida misma. Todo se vale siempre y cuando la mercancía llegue a su destino y el dinero intercambie manos. El que se meta en el camino lo sacan a como dé lugar, vivo o muerto. La ley del silencio es la única ley que se respeta porque para al menos mantenerse, si es que uno no puede ascender, en las filas del narcotráfico hay que saber callar. Aprender a seguir instrucciones, llevarlas a cabo, ver el horror, y seguir por ahí calladito es la obligación del empleado. Véase uno más bonito calladito o no. Quizás las cofradías tengan sus ritos secretos, pero vemos que por lo general sus frutos son positivos. Los frutos de todo el hermetismo de los narcos es un saldo estrictamente negativo.

Sin embargo, los ratings se disparan. Nos encanta ver el mal y como el bien se impone. Lo cierto es que el éxito de las narco novelas estriba no solo en la temática actual y los exteriores lujosos, sino en que los actores tienen que ser convincentes en sus interpretaciones. No están caracterizando personajes comunes y corrientes, sino leyendas contemporáneas. Tienen que clonar el más mínimo detalle de la personalidad de la figura que están llevando a la pantalla chica. No pueden fallar porque el margen interpretativo está en la realidad que ha transcurrido fuera del libreto. El libreto aquí es un producto accidental de la estela de crimen y violencia que deja el narcotráfico a su paso. Los videos, periódicos, revistas y grabaciones de la época ayudan a recrear el ambiente sin mucho que hacer.
No nos engañemos, hay sus mediocres dentro del subgénero de las narconovelas. Quizás en menor grado que en las novelas tradicionales porque aquí la belleza no es requisito. A lo mejor por eso hay más maestros. Nos viene a la mente Andrés Parra como Pablo Emilio Escobar Gaviria y el elencazo que compartió la trama en El Patrón del Mal. Tan es así, que lo usaron a él como punto de partida para El Señor de los Cielos y empatar a Sinaloa con Cali a través de Medellín. De ahí salió el tremendo de Robinson Díaz robándose la novela con su personaje del Cabo.  Esos son personajes imborrables en la psiquis del público y esperemos no los encasillen para que sigan aportando al género con iguales bríos y probando que el más bello actor no siempre es el  mejor.

En esa rama hay un posible Señor de las Narconovelas. Le quedan bien los papeles tanto de bueno como de malo. Su experiencia en el cine tanto en español como en inglés le da caché a su trasfondo, pero sin eso también sería igual de excelente en sus ejecutorias. Hablamos de Dagoberto Gama. Interpretó al Pote Galvez en La Reina del Sur, el sicario noble que pasa se pasa de bando y el más mal padre y mal marido de todos los narcos mexicanos en La Ruta Blanca, Homero Paz. En ambas novelas pagó por sus crímenes por más que arreglara su vida. Ahora viene más malo que nunca en Camelia: La Texana como Don Antonio Treviño a traficar heroína. Ascendió de sicario a traficante de coca y ahora a traficante de la pero droga ilícita. Con ese ascenso llega una narconovela de sesenta capítulos filmada totalmente con técnicas de cine digital.

Y no nos olvidemos de Camelia, esta vez Sara Maldonado se hace narcotraficante luego de interpretar a una agente de la DEA en La Reina del Sur. Veremos a ver como se desempeña en su rol de villana accidental. Las comparaciones con Kate del Castillo en La Reina del Sur y quizás con Ana Serradilla en la Vuida Negra no se harán esperar. Ojalá no se tuviera que comparar su labor con la de otras mujeres dentro del género. No sigamos creando tanto odio y rivalidades entre las mujeres y menos el innecesario. Más bien lo ideal sería si se pensara en ver las ejecutorias pasadas de Sara Maldonado y nada más.  


Y dicho todo esto, ¿no les dan ganas de que el inolvidable Cristian Tappan mejor conocido por Gonzalo Gaviria en El Patrón del Mal y Willie Rangel en La Reina del Sur aparezca en esta narconovela para que se dispute el título de Señor de las Narconovelas de tú a tú con Dagoberto Gama? ¿O tendremos que esperar a un enfrentamiento futuro? Sólo así podremos encontrar al Indiscutible Señor de las Narcovelas. De igual forma aún no se ha seleccionado a la portadora del cetro Señorita Narconovela. El jurado aún anda suelto y mientras no se ponga odioso o mande a hacer una vuelta, aquí estaremos pendientes a la decisión.

domingo, 16 de febrero de 2014

Entre Lazaro, Caín, Quico y Silas

En el Mes de la Herencia Afro-Americana la presencia de las figuras negras en nuestras telenovelas no es lo que era antes.  Se acabaron los tiempos de Cambucha, Mamá Dolores y  Lirio Blanco. Tenemos figuras femeninas fuertes que no importan a lo que se dediquen sean profesionales o sean criadas, no son lloroncitas de profesión. Puede ser que lloren porque tienen sus sentimientos y sufren, pero de ahí a ser eternas sufridas hay una milla clásica. Pensemos en Mara en  Santa Diabla, la empresaria joven que por burradas de su racista suegrastra lo pierde todo y tiene que volver a levantarse con todo y récord carcelario. Elisa, su madre, no se queda  atrás. A parte de ser tremenda loba paría, tiene  un cuerpazo y un caché espectacular, su temple y carácter son testimonio  de su supervivencia como madre soltera y pasante de tres divorcios. ¡Ay Dios!

Siguiendo la trama de Santa Diabla, nos encontramos con Lázaro que fue novio de Mara pero encuentra el amor con su ex-suegra, Elisa. Como capacitador de atletas de alto rendimiento, es un hombre paciente, dedicado y compasivo. Está envuelto en bondad, pero a la vez exige excelencia, honestidad y entrega al cometido que la persona tenga de frente ya sea rehabilitación o amor. Este personaje dista mucho del tradicional hombre negro que aparece en las telenovelas. Su visión de vida dista mucho de las variaciones del negro egoísta que aparece en las distintas historias.

Visitemos a Silas en Avenida Brasil. Tan coquipelao como Lázaro, pero con ceso hueco para complementar. Este personaje es trabajador. Tiene un concurrido bar de manigua, billar y comivete. También tiene un negocito de guagua de sonido. Ahora bien, lo trabajador no le quita lo caprichoso. Altera unos récords médicos para obligar a su novia Mona Lisa a casarse con él. Cada vez que ella se muestra insegura o desinteresada con algo de la  boda él le monta un patatús cardíaco. Un grupo de amigos sabe lo que hay y le tapa el dramita por pena. El insiste que la boda le salvará la vida y que él le dirá la verdad en la luna de miel. En realidad él padece del corazón porque la locura amorosa y el constante rechazo de sus anteriores propuestas de matrimonio lo han llevado a eso.  No se conforma con vivir con ella  o ser novios de algún tipo. Es un tipo dizque enchapado a la antigua. Ahora se yo, que la mentira y el crimen son aliadas del matrimonio tradicional. Eso se llama buscar la forma de salirse con la de uno a como dé lugar a costillas de la paz ajena. Y si eso no es egoísmo, dígame usted que puede ser.

Por el camino de salirse con la ellos van los hermanos Muñoz Mosquera: Quico y Caín en Pablo  Escobar: El Patrón de Mal. ¡Que hermanitos! Esos sí que son criminales graduados Summa Cum Laude de Escoltas de Narcotraficantes. Lo de Silas es una burrada de un inconsciente. Estos dos están presentes y conscientes en todo momento de lo que hacen. Quico es más al grano en sus ejecutorias. Lo de Caín es algo fuera de liga. El tipo tiene la fuerza de cara de utilizar la Santa Biblia, la prédica de la palabra de Dios en sus fechorías. ¿Imagínense, que secuestro, bombazo, asesinato y tortura estaría completa sin que le justificaran la mala pasada con un pasaje bíblico, oración o amonestación en Cristo? No le traería eso más paz a usted, saber que su sicario es cuasi-pastor? ¿O sería más aterrador? Creo que sería el colmo del egoísmo usar la palabra del que todo lo dio por la humanidad para cegar una vida. Usar la luz de luces para no ser más que obscuridad. Y todo esto lo hace por el vil dinero del Patrón y vivir escondiéndose de un lado para otro. En el ínterin tenían sus lujos, pero esos no le salaron la vida. Fueron la prisión de su egoísmo.

En fin, la figura del hombre negro en muestras historias televisadas va evolucionando más allá del payaso y del malandro. Con personajes como Lázaro en Santa Diabla van rumbo al multidimensionalismo que ya han alcanzado las figuras femeninas. Lo triste es que ninguno de los tres aquí discutidos se salvó del racismo raso. A todos les dijeron negro en la misma cara y peyorativamente. Una vez que otra habrá sido de cariño. OK, pero no fue la norma. Varios a su alrededor dieron por sentado que ser negro es una falla innata de su carácter. En pleno Siglo XXI lo que es una verdadera falla, es que estemos todavía hablando del racismo. No nos debemos conformar con que los hombres negros sean figuras de reparto. Hace falta que sean galanes protagónicos en novelas contemporáneas, directores y escritores de novelas. O sea nos hacen falta en todos los aspectos de la producción. ¿O es que los blancos nada más son los que ven novelas?





lunes, 10 de febrero de 2014

La Mujer Sin Edad

Imagínese usted si muchos en su entorno muy solapadamente les diera con que usted se retirara de su trabajo como oficinista, por poner un ejemplo, por el mero hecho de que usted comenzó su carrera en los tiempos de las maquinillas, las procesadoras de palabras, IBM 286 con Word Star o Word Perfect, los TELEX, el Fax y los mensajeros en motora. Le dicen esto no en su cara sino a través de comentarios en el internet en artículos que se escriben sobre su desempeño profesional y chismes en las redes sociales. Esta gente se dedican a decirle dinosaurio, vieja ridícula y que se retire con dignidad habiendo gente más joven que pueden hacer su trabajo. “¡Qué clase de pantalones!”, diría usted. Y bien dicho porque usted no llega ni someramente a la edad de retiro. Y aunque llegara a la edad de retiro o más allá. ¿Qué? Esos no son asuntos de ellos.  Usted se ha despellejado trabajando para alcanzar sus metas profesionales por décadas ante viento, marea, discrimen, criando muchachos y desafiando al diario vivir.

Puede ser que usted no se vea tan tiposa como cuando tenía sus vientipico o sus treintipico de años. Eso pudiera ser irrelevante. Digamos que usted hace buen uso de los recursos que tiene a su disposición y algo más. La tecnología dermatológica y estética ha avanzado muchísimo de los noventa para acá. Entre el Botox, el Juvederm, los peels y otros procedimientos ambulatorios, rejuvenecerse el rostro sin verse acartonada es accesible a muchos bolsillos gracias a las tarjetas de crédito, planes de pago, ofertas y ahorros de muchas damas que le tienen miedo al bisturí, a verse artificialmente estiradas y al proceso de recuperación. Para el cuerpo están las dietas estrictas, los regímenes de ejercicios quasi-militares y las mil y una variantes de la liposucción. Tampoco nos podemos olvidar de los implantes de senos y nalgas. Así como los levantamientos de cualquier parte del cuerpo afligida por la gravedad. Los dientes tampoco se escapan de su recapeadita literalmente cuando comienzan a perder el lustre y a desgastarse. Afortunadamente, los préstamos, ahorros y tarjetazos también se prestan para los procedimientos invasivos y dentales.

 Como punto de partida para todo eso está la buena genética física y mental, la constante preparación profesional, el buen gusto, el profesionalismo, la sagacidad, la inteligencia y sobretodo la astucia que solo el pasar de los años puede depositar en la personalidad de una. El éxito obtenido a través de una trayectoria que de seguro ha tenido aciertos, sin sabores, guerras, treguas y cierta paz toma tiempo. No se cronometra en los paréntesis de la era del internet necesariamente. Hay que escalar los peldaños de la carrera para mantenerse. El mantenerse conlleva por lo general más estrategia que el comenzar. Ahí está el secreto. Hay que hilar del bueno y echar cachaza para soportar cada cosa. Dentro de la categoría de cada cosa, el acoso en las redes sociales y el internet no se vale. Es más sucio, más cobarde e inhumano. Nos reduce a operadores de ordenadores que despepitan veneno sin ver a la cara a la otra persona, sin conocerle en muchísimas ocasiones.

Esto le pasa a muchas de nuestras estrellas de telenovelas. Las que ya no son damitas tan jóvenes.  La crueldad se desborda. Las alfombras rojas se utilizan como excusa para criticar a estas artistas. Los comentaristas de chismes y modas se lucen arrastrando como mapo de barra el look de la actriz. Por más buena presencia y simpatía que tenga ella, limpian el piso con ella como si valiera menos que nada. Comentan que se debe tapar porque su época de destape ya pasó. Si aparece tapada, le dicen momia. Palo si boga y palo si no boga.

Se olvidan que el trabajo de esa actriz es estar al día con todas las tendencias de la moda, el maquillaje, el cabello y la estética. Se deben al público. Quieren verse bien para deslumbrarlos y presumirles cariño en esa noche tan especial. Sus fanáticos incondicionales conocen su personalidad y gustos. No encuentran nada malo con que ella quiera verse fashion. Algunos criticarán su estrella por creerse que tiene quince años. ¿Pero, no es ese el punto de ser estrella de telenovela? Su misión es desafiar los límites de nuestra realidad trillada y traernos glamur. El glamur no tiene edad y por eso ella tiene que verse sin edad. Tiene que ser mujer de madurez perfecta balanceando la sensualidad con el caché y la maternidad con el placer. A eso no se le puede asignar  edad sino femineidad bien puesta. Eso no es nada más y nada menos que sentirse bien con el gusto de uno y con el físico de uno de tal manera que lo expresa con su look haciéndole o no caso al batallón de belleza que tiene en su arsenal de armas profesionales. Y esa expresión sin gritos retumba más que las críticas contagiosas de los supuestos expertos de la televisión. Eso dice estoy aquí porque me quieren aquí. Me invitaron porque soy relevante en el ambiente novelero, porque mis caracterizaciones tienen trayectoria valiosa y por ello soy bien valorada. Noche a noche, capítulo a capítulo me he ganado el derecho a que me acepten como soy. Esa es mi dignidad y no la voy a negociar con nadie. Gústele a quien le guste y duélale a quien le duela.


Ahora que se acercan los Premios Lo Nuestro y los Latin Billboards, recordemos no dejarnos llevar por los fashionistas y chismólogos que le hacen comités de odio las maduritas. Salgámonos de la fila de los quejariñosos y abramos una nueva para los cariñosos. Ahora, sin lamber ojos. Somos gente inteligente. No tenemos que aplaudirlas como focas tampoco. Comprometámonos con la solidaridad a la dignidad humana. Use su propio criterio. Trate de ver a su artista como una obrera más que está haciendo lo mejor que puede para mantenerse trabajando en un ambiente leonino. Al fin y al cabo eso nos pasa a usted y a mí: a ella ante las cámaras y a usted y yo más allá del resplandor del televisor.  

lunes, 3 de febrero de 2014

Lo que nos uno como pueblos

Cuando me criaba en Puerto Rico si llegaba tarde de hacer compra con mi Mama y se abría la puerta del elevador al llegar a nuestro piso, lo que retumbaba al unísono eran los temas de las telenovelas del momento. ¿Quién no se acuerda de “Mi Vida Eres Tu” en la voz de Rudy La Scala al comienzo de Cristal? Eso era un himno de amor. Uno se sentía que tenía algo en común con el vecino aunque no lo conociera ni de cara.
En los trabajos y las escuelas las tramas y los temas eran conversación obligatoria. Aunque uno no viera la novela, participaba. Es parte de la cultura. Y de ahí sale la unión como pueblos. Odiamos a los malos colectivamente y sufrimos por los buenos en alzada. Estamos de acuerdo de quien es quien dentro del mundo telenovelero. Quisiéramos que la vida real fuese así de clara y tan en blanco y negro. A lo mejor no deseamos las intrigas, pero si el ritmo de vida rápido y excitante. Nos envolvemos tanto en los desenlaces que disminuimos el stress de nuestras vidas viendo las aventuras y desventuras de otros. La disminución de nuestros problemas y dolamas es una bendición durante esos ratitos noveleros. Es respirar profundamente haciendo yoga extracorporal y multisensorial. Es una rutina de ejercicios a la que nos entregamos con rigurosidad y compromiso, pero sobretodo con entrega.
Con estos ejercicios realzamos nuestra humanidad apoyando la bondad unilateralmente y rechazando la maldad sin reparo alguno. Y al traducirse las historias a diferentes idiomas, este sentimiento se vuelve universal. Sentimos empatía y simpatía por los de los países que producen los melodramas. Se manifiesta la gran familia humana en espíritu a la distancia.
Durante mi temprana juventud, las novelas venezolanas de Radio Caracas Televisión y de Venevisión me transportaban a un mundo de absolutos y donde se podían arreglar las injusticias. Allí el que la hacia la pagaba sin duda alguna. Como colegiala de clase media en colegio de ricos, ese revanchismo y sed de justicia me encantaban. Veía las novelas a la escondida de mi Mamá. Para ella eso era para gente ociosa y yo como estudiante de honor, no daba la imagen de ociosa. Mi Papá era más benévolo con las novelas. No se desvivía por ellas, pero si le gustaban los temas de Ricardo Montaner. Y así Montaner se convirtió en uno de sus cantantes favoritos. Veíamos Niña Bonita juntos por las tardes. Montaner con su “Tan Enamorados” unió en complicidad novelera. Después de eso nos dió trabajo encontrar una que nos gustara  los dos y él se regresó a su CNN. Pero nunca olvido esa época. Ahora que él no está si oigo “Tan Enamorados” me transporto a los tiempos de Rudy Rodríguez y Luis José Santander. Me vuelve la fe al cuerpo. Pienso que todavía hay historias y canciones que pueden más que la realidad.
Ahora, cuando oigo “Mi pequeño Amor”, el tema de la telenovela puertorriqueña Coralito, ahí sí que se me va el mundo. Nunca pude verla, pero siempre oíamos el tema porque salía la novela inmediatamente después del noticiero de Telemundo. Ednita Nazario y Laureano Brizuela lo interpretaban de una forma que distaba mucho de lo que puede ser una canción. Lo cantaban como una verdad absoluta en sus vidas. Olvídate tú de si Sully Díaz y Salvador Pineda protagonizaron con mucho éxito. Sí, lo hicieron; abrumadoramente. Pero, “Mi Pequeño Amor” marcó mi vida como el primer y único tema que mi Papá me dedicó. Era de amor de pareja. Eso no aplicaba para nada. Lo que sí iba en nuestra relación era que fuimos la verdad uno del otro. Dos caras de una misma moneda que a veces diferíamos, pero que siempre éramos lo más cerca de uno mismo que un padre y una hija pueden ser a pesar de los errores e inconsciencias que pudiésemos cometer.  No lo digo dentro de un marco de perdón, sino dentro de un marco de aceptación y sapiencia de que quienes fuimos, quienes somos y quienes vamos a ser. Aunque el ya no tiene chance de ser nada más en este plano terrenal, vivo con el concepto de que lo que soy y lo que seré se debe en parte a ser su pequeño amor.

En medio de toda estas emociones telenoveleras, me entristecí mucho al escuchar que el Presidente de Venezuela Nicolás Maduro tronó contra las telenovelas. Las considera instrumentos que llevan a la peor violencia colectiva. La peor violencia colectiva, en mi opinión, a veces merma durante los horarios de las novelas, certámenes de belleza, eventos especiales y deportivos que le ocupan la mente a la gente. Ese interés por la programación no excluye a los elementos criminales. Ellos también van en esas. Muchas estadísticas señalan que la criminalidad baja durante las horas que se transmiten estos programas. Y muchas veces las tramas novelas se actualizan para estar más cerca de la actualidad de nuestros países. De ahí han salido las narco novelas, que según los códigos de orden televisivo en Venezuela me luce que no se transmiten a menos que sea por satélite o internet. Y eso de las narco novelas son otros veinte pesos…un tema que pronto tocaremos por su cuenta. Volviendo al tema de hoy,  creo que las únicas pautas que sientan las telenovelas son de moda, peinado y maquillaje. No se olviden de los talentos y cantantes que impulsan también. En estos momentos quisiera que impusieran una moda que vaya más allá de lo que se pueda interpretar como superficial. Sino que de algún modo el recuerdo de un tema nos transforme y nos traiga ese modelo de empatía y sentimiento que nos despierta el recordar a un ser querido o un momento de sosiego en nuestras vidas. Que ese recuerdo se vuelva nuestra consigna de unión como pueblo en cualquier parte del mundo porque ahí está la fuerza de los pueblos, precisamente en lo que ama, comparte y más quiere de sus novelas: el amor invencible. Eventualmente, este vencerá la violencia y solo podremos imaginar qué tipo de novelas veremos entonces.